10 de mayo de 2025

En la capital de Zacatecas se realizó una velada por parte de madres buscadoras, para exigir un alto a la revictimización por parte de las autoridades y eficacia en las investigaciones. / Foto: Flor Castañeda / El Sol de Zacatecas.
Conveladoras que iluminan la noche y corazones que se niegan a rendirse, madres buscadoras en Zacatecas, Fresnillo y Jerez se unieron este viernes 9 de mayo a la velada nacional por los desaparecidos, en vísperas del Día de las Madres, una fecha que para ellas está marcada por el dolor y la ausencia.
En la explanada del Palacio Legislativo en la capital zacatecana, en el jardín Obelisco de Fresnillo y en el Jardín Hidalgo de Jerez, estas mujeres, convertidas en detectives por la fuerza de las circunstancias, colocaron fotografías, veladoras y fichas de búsqueda de sus seres queridos. Sus rostros, iluminados por la tenue luz de las velas, reflejan una mezcla de dolor, esperanza y determinación inquebrantable.
“Es una angustia estar así”, confiesa con voz entrecortada Teresa Fernández, madre de Luis Enrique Mendoza Fernández, desaparecido desde el 29 de agosto de 2024. A pesar de la falta de apoyo de las autoridades, Teresa hace un llamado a otras madres en su situación: “Tengamos fe en Dios y que nos los regresen, saber de ellos…”
El caso de Eustolia Torres es igualmente desgarrador. Su hijo, Manuel Bañuelos Torres, lleva desaparecido desde el 21 de diciembre de 2022. Con firmeza en su voz pero dolor en su mirada, Eustolia exige a las autoridades: “Que se pongan a trabajar, que ya no nos mientan, que ya no nos dejen como una carpeta más. Yo voy y voy a la fiscalía y nada más puros papeles, no nos resuelven nada”.
Eustolia rompe con el estigma que frecuentemente sufren las víctimas: “Mi hijo no andaba mal, luego es lo primero que dicen, ¡de seguro andaba mal! No, él trabajaba de repartidor en una cenaduría, pero desgraciadamente le tocó y no solamente se lo llevaron a él, nos llevaron a toda la familia con él. Son días muy tristes estar sin él, tenemos dos años cuatro meses sin saber de él“.
Patricia Reveles, otra madre buscadora, hace un llamado a la unidad: “Somos bastantes, pero aquí en Jerez participan pocos a las actividades. No tengan miedo, el miedo hay que vencerlo“, expresa con una valentía que solo puede nacer del amor más profundo.
Mientras México se prepara para celebrar el Día de las Madres, estas mujeres guerreras mantienen encendida la llama de la esperanza y la lucha por la verdad y la justicia. Sus veladoras no solo iluminan la noche, sino que son un recordatorio brillante de que no descansarán hasta encontrar a quienes les fueron arrebatados.
“En México, no basta con que seamos madres, hermanas o familiares; somos nosotras quienes debemos salir a buscar a nuestros seres amados”, expresó una asistente mientras sostenía la fotografía de su hijo desaparecido. “Aquí persiguen, criminalizan y asesinan a quienes se atreven a buscar la verdad y la justicia.”
La velada con veladoras reflejó un dolor compartido, una lucha constante y una indignación profunda ante la indiferencia de las autoridades. “Pasan los días, los meses y los años, y lo único que dicen es: ‘en algo andaban’”, reprochó una madre entre lágrimas.
La ceremonia en Fresnillo concluyó con un minuto de silencio por las madres que murieron con la herida abierta de la incertidumbre, pero su legado continúa. Sus nombres fueron pronunciados como un homenaje a su valentía.
En el Jardín Obelisco, mientras caía la noche, decenas de veladoras siguieron ardiendo como símbolo de una esperanza viva y una búsqueda incansable que se niega a rendirse.